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Tipos de votantes: El menos peor

“¿Quien es el candidato que apoyas?” “¿Por quien vas a votar?” “¿Votar por el mejor?” “¿Votar por el menos peor?”

Es un año electoral este 2012, las elecciones presidenciales de éste año serán (según los “expertos”) las más competidas en muchos años. ¿Pero por qué? Los partidos políticos echarán mano de todas las tácticas de convicción para que el electorado indeciso pueda decidir por un candidato, un partido, una ideología o en el peor de los casos, un interés.

El público conocedor sabe de antemano que los contendientes por el trono presidencial son viejas personalidades en la política mexicana. Ella es ruda, se niega a legalizar su apellido, prefiere ser viuda que sencilla, en la interna venció a Mr. Bean; Josefína Vázquez Mota va por el Partido Acción Nacional.

El ya conocido muchacho con peinado de copete y Ex gobernador del Estado de México, autor de los disturbios en el municipio de Atenco y fiel consumidor de Bijan en Beverly Hills; Enrique Peña Nieto va a la contienda presidencial por el Partido Revolución Institucional.

Repitiendo por segunda elección consecutiva, proponiendo una republica llena de amor en cada esquina y, dice que ahora sí, si pierde se va a la tan temida “chingada”; Andrés Manuel López Obrador por el partido Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Movimiento ciudadano.

Como resentido de la derecha, el ex miembro del Partido Acción Nacional, de donde lo corrieron (o mejor dicho se corrió), siguendo la tradición familiar: Manuel Clouthier JR!

Y ya por último pero no por eso débil ni chiquito, ni desconocido; Gabriel Quadri por el Partido Nueva Alianza.

Son cuatro los gallos oficiales de los partidos por los que la ciudadanía puede decidir emitir su voto en el ejercicio democrático, históricamente violado y manoseado, que el estado organiza mediante el IFE. El ciudadano tiene de tres sopas: 1.- Participar, elegir un candidato y asistir a las urnas para emitir sus sufragio a favor de él; 2.- No votar y hacer como que no le importa; 3.- No participar en absoluto y unirse a los movimientos anarquistas al rededor del mundo.

Existen varios cristales para mirar el proceso de elección a puestos públicos, uno de ellos es el de acercarse al candidato menos peor (o “el menos pior” para algunas colonias), lo que significa votar por el candidato que robará menos y nos la ensartará más quedito. Votar por el menos peor es resignarse a no tener un buen candidato que “gobernará espléndidamente”.

¿Que significa cuando un votante decide votar por el menos peor? ¿Nos encontramos frente a un comportamiento de resignación y desesperanza masivo? Un servidor piensa que es la forma de manifestar la esperanza de un cambio y de apoyar a un candidato pero apáticamente, con el fin, no de mejorar, si no de no empeorar.

Otra explicación a votar por el candidato menos peor, es por razones de aceptación y/o rechazo por parte de los círculos sociales o laborales de los votantes. Expresar su apoyo a un candidato decidida y abiertamente, puede traer consigo consecuencias de rechazo o discusión, y en el peor de los casos, despidos laborales. Ya ha pasado. Esto se comienza a observar desde 2006 a raíz de las campañas excesivamente agresivas y separatistas entre los entonces candidatos Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón, en las que se comparaba a uno de ellos con Hitler y Musolini llamándolo un peligro para México, mientras que al otro se le llamaba chachalaca. Éstas acciones mediáticas dieron como resultado la implantación de un odio excesivo e infundado, lo que puede generar acaloradas discusiones entre amigos con ideologías diferidas.

Existe un sitio de internet promovido por ciudadanos llamado elmenospeor.com donde se realiza una encuesta que propone elegir al candidato “menos peor” e incita al ciudadano no participar en la iniciativa de la anulación de voto o no votar, ya que de cualquier forma se tomara la decisión, habrá un ganador y seguramente no será el “menos peor” si no el “más pior”. En ésta encuesta, que presume de no estar financiada por ninguna corriente política, va ganando el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel Lopez Obrador, lo que nos da a entender que sería él quien nos la dejaría caer más suavecito siendo presidente. ¿Ustedes que dicen?

Son diferentes los tipos de votantes, el que vota por el menos peor es un votante discreto y mediocre pero no perjudicial pues su postura, aunque es indecisa, es honesta y no es dañina como la del tipo de votante “ACARREADO” de la que hablaremos en otra publicación.  Votar por el menos peor es tomar una postura medianamente convencida de participación, pero aun así muy valida.

La pregunta es: ¿Tu que tipo de votante eres?

Por Hugo Sérvin
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Anulación del voto ¿de verdad?

El mexicano vive estigmatizado ante la disyuntiva de emitir su sufragio en una contienda electoral. Con esto me refiero a la pena que el ciudadano carga, cada que hay elecciones para funcionarios publicos en su entidad, y esta cruz que carga no es porque quiera, si no por varios antecedentes históricos (fraudes, imposición, dedazo, compra de votos, fraudes, fraudes y fraudes) que han ido colmado la paciencia del ciudadano común, restandole poco a poco el interés en votar, y es ahí cuando viene el abstencionismo, o peor aun, lo que yo llamo: la participación “pus´ si pero no”.

Participar de la forma “pus´si pero no” es lo que en la actualidad se ha denominado, la anulación del voto, que consiste en lo siguiente:

1.- Salir de tu casa el día de la elección.

2.- Buscar y dirigirte a la casilla que te corresponde.

3.- Llegar con el encargado de la casilla, sacar tu credencial para votar y decirle: “buenas, vengo a votar”.

4.- Entrar al cubículo de votación, agarrar tu planilla y tacharla toda indicando que estas muy inconforme con las propuestas de los candidatos.

5.- Salir y depositar tu planilla en la cajita donde se recopilan para que después, cuando las saquen para contarlas vean que no te gustó ningún candidato aunque aún así va a ganar uno de ellos.

En resumidas cuentas, la anulación del voto es, participar en el 90% de las actividades necesarias para lograr el sufragio, pero sin realmente participar, o lo que es lo mismo: “pus´si participo, pero de mala gana y así protesto”.

La anulación del voto se puso de moda de 2007 para acá, como una forma “contemporánea y moderna” de protesta y de expresión contra las propuestas del clásico político que promete y promete, y a la hora de los chingadazos, nomas no.

La cuestión: ¿Es considerada la anulación del voto una forma de protesta? ¿Realmente es una medida eficaz para poner presión a los funcionarios públicos y que realmente hagan lo que en campaña prometieron?

La verdad es que el ciudadano se debe de dar cuenta que está colaborando con el mal manejo del voto, porque de cualquier forma fuiste a votar, ya cumpliste con el 94% del requisito para emitir sufragio y ¿que costaría darle unos 3 o 4 votos anulados al PRI?, pues nada, los votos ahí están. ¡No se espanten! están en México, aquí así es la cosa.

Cabe destacar que la practica de anulación del voto, promueve también, la falta de participación contundente del ciudadano común y corriente, dejando la elección en manos de los partidistas con intereses inmiscuidos con el funcionario publico a elegir. ¿Si me di a entender?. O lo que es lo mismo, de cualquier forma va a ganar uno de los candidatos y tal vez no el que mejor va a gobernar, si no el que aprovechó la ingenuidad  del ciudadano “pus´si pero no”.

La anulación del voto es la forma más ñoña de protestar y de lavarse las manos para poder decir “no quedó en mi, yo participé”. No por nada, las autoridades electorales no han hecho nada al respecto, ¿a quien le conviene más? ¿¿aaah vea??

No me mal entiendan, no estoy tratando de decir “pus aguantense con el que nos gobierne”. NO. Lo único que trato de señalar, es que no es la forma correcta de protestar y exigir.

Habría que perder el miedo y aprender de países como Egipto, Libia o España.

Por Hugo Servín

@Hugo_Servin

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