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Analista Cuasi-Politologo, nos presenta un tema semanal (cuando no se le olvida) sobre temas de coyuntura nacional y mundial ademas de que se organiza una mesa redonda en vivo.

Sufragio efectivo… ¿no reelección?

El tema de análisis de ésta semana es inspirado por los acontecimientos, la polémica y los rumores que causaron posponer la reforma política para el siguiente periodo de sesiones en la H. Cámara de Diputados. Más allá de la muy hablada fricción que existió entre los 2 rivales por la carrera a la presidencia en el PRI: El Senador y líder de su bancada en el senado, Manlio Fabio Beltrones y El Gobernador y cacique de los diputados federales del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Donde se dice que el gobernador aplazó los dictámenes, por tocar temas como la posibilidad de lanzar candidaturas independientes y la reelección del poder legislativo. El hecho es que el PRI justificó dejar las reformas en el congelador, para una vez que hayan pasado los tiempos electorales para evitar efectos en contra en las pasadas elecciones del Estado de México.

Esto más allá de lo político, deja más tiempo para dar más reflexión, debate, discusión y por supuesto tema de análisis para ésta edición de hoy, la cual hablará de ésta propuesta de reelección para los diputados y senadores, donde los primeros tendrán hasta 2 oportunidades para ser reelegidos y los segundos solamente una vez.

Pero… ¿Qué pensamos los mexicanos al escuchar la palabra reelección?

Parece ser que la mayoría de los mexicanos tenemos miedo y es impensable siquiera mencionar esta palabra si no es bajo una negativa. Recordamos el lema de los libros de historia, donde glorificaban a un hombre por sus palabras patriotas: “Sufragio Efectivo, NO Reelección”. El personaje que lo dijo puede que no lo recordemos, porque ni siquiera nos importa como parte de nuestra historia, pero esas inmortales palabras estigmatizaron nuestra cultura política.

Y es que en realidad, el hombre no tiene la culpa, pues es un hombre adecuado a su época, donde el sistema ya no funcionaba y su lema era un mensaje para el gobierno en turno, donde decir eso, era muy válido y lógico, acorde a los problemas que sufría el país en ese entonces…

Sin embargo, ¿Qué pasa ahora? Por qué seguir temiendo a un acto que en sus circunstancias fue vicioso y que ahora por las mismas, puede ser virtuoso. Y digo esto porque se habla de una reelección del poder legislativo, no del ejecutivo. Donde nuestra carta magna habla que entre los poderes de la unión, el legislativo es el más importante, porque son los representantes del pueblo y por ende, están por encima del ejecutivo y su representante el presidente. Y a pesar de estas afirmaciones constitucionales, el presidente y los gobernadores tienen mucho más poder que los mismos representantes del pueblo.

Esto se debe en primera por las condiciones que ponen los partidos políticos a sus candidatos, donde deben servir a una cúpula de poder por sólo 3 años y en ése tiempo tan efímero, no da tiempo de legislar bajo un buen rendimiento. Medio legislan, y cuando han logrado adaptarse a los poderes de su cargo, les suena la campana, pues su tiempo en la curul se ha terminado. Otro problema con las actuales normas, son que los sujetos que adquieren el cargo, al saber que es poco tiempo y mucho el dinero que corre en el medio, aprovechan de las ventajas y no ponen en duda abusar de su posición, pues muchos toman el cargo como un golpe de suerte, del cual hay que aprovecharse después de un arduo trabajo partidista.

Es por eso que al replantear las normas del juego en cuanto a los cargos de elección popular, al menos en el legislativo, vemos el fortalecimiento institucional del mismo, pues de esa manera, una reelección otorga una oportunidad a los legisladores de simpatizar con su electorado y ya no totalmente con su partido, puesto que por ley ya están en el cargo y en consecuencia es una oportunidad de descentralización del poder político, puesto que ya no quedaría en la cúpula del partido, solamente…

Por Octavio Mayen

@octavius_mr

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¿Qué sería del congreso sin los plurinominales?

La respuesta al tema de hoy tiene la intención de aclarar las dudas y descontentos de la población, y sobre todo de un conductor de programa de radio que encabezó una cruzada desde hace más de un año y hasta hace unos días, cuando se expresó por cuatro millones de personas a favor de eliminar del Congreso a los diputados y senadores plurinominales.

Pedro Ferriz de Con, periodista de Grupo Imagen y abanderado de esta demanda ciudadana, presentó al presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, el 14 de abril de éste año, las 4 millones de firmas de quienes reprueban la existencia de los diputados y senadores plurinominales, los cuales piden desaparecer con el argumento de ser un gasto indebido para el erario público e incluso se habla de una sobrerrepresentación de los partidos por dicha clase de congresistas.

Antes de dar respuesta a nuestra pregunta inicial, hay que aclarar a nuestro auditorio qué es un representante plurinominal, para que quede clara nuestra postura.

Para esto hay que dejar claro que electoralmente, en el caso de los diputados, el territorio nacional se divide en 300 distritos uninominales; cada distrito es igual a un diputado. En dichos distritos se distribuyen las casillas electorales, donde el ciudadano emite su voto en la urna. El cargo a diputado se gana por mayoría relativa del total de votos emitidos en el distrito al cual pertenece.

Sin embargo tenemos 500 diputados y solamente 300 distritos uninominales. ¿De dónde salen los 200 diputados restantes? Bien, es aquí donde comienza la polémica. El resto de los miembros de la cámara de diputados se eligen bajo el principio de representación proporcional, y estos son a quienes se les llama plurinominales.

¿En qué consiste este principio y como para qué sirven estos diputados plurinominales?

Para esta respuesta, una vez más se divide el territorio nacional: esta vez en cinco circunscripciones plurinominales, basadas en el número de habitantes de cada región del país. El principio de representación proporcional complementa las elecciones de diputados por mayoría relativa, evitando la sobrerrepresentación de los partidos ganadores en la cámara. Me explico: cuando se emiten los sufragios en las urnas, podemos notar que no todos los votos son exclusivos de un candidato; una mayoría relativa significa que existió peso sobre un candidato. Sin embargo, esta mayoría no es absoluta, esto quiere decir que existió una o varias minorías que emitieron su voto y que no ganaron la representación que ellos buscaban, causando obviamente una inconformidad en aquellos votantes. Los diputados plurinominales, electos dependiendo de la cantidad de votos para su partido dentro de cada circunscripción, precisamente se encargan de darle voz a esas minorías que sin representación proporcional quedarían excluidas completamente.

¿Y para qué queremos las minorías si en una democracia gobiernan las mayorías? Bueno, no olvidemos que un principio democrático precisamente es el de la “pluralidad”, llámese ésta la inclusión de todos los sectores sociales, mayorías y minorías incluidas, con el fin de tener una sociedad más compleja y más rica en la discusión de las ideas y al momento de ponerse de acuerdo y darle dirección a un país. Quizá, muy probable, de ahí el nombre de diputados “plurinominales”.

¿Qué sería entonces del congreso sin los plurinominales?

Bueno, como lo mencionamos anteriormente, causaría una sobrerrepresentación de los partidos nacionales mayoritarios. Por ejemplo, en el Senado el PAN es mayoría relativa y aparentemente pueden hacer lo que quieran al votar en el pleno. Sin embargo, ¿cómo fue que la controvertida “Ley Televisa”, una iniciativa de ley tan parcial, aprobada en la Cámara de Diputados, fue frenada en el Senado?

Son 50 Senadores panistas de 128 totales. Si no existieran los senadores de primera minoría y de representación proporcional que tanto irritan a este Sr. Ferriz y a sus cuatro millones de simpatizantes, serían 34 senadores panistas de 64 que conformarían el Senado, considerando que se respetaría la planilla de dos senadores por entidad federativa. 34 de 64 legisladores; o sea: más de la mitad de la Cámara de Senadores sería del PAN, lo que causaría una mayoría absoluta en la toma de decisiones al aprobar o rechazar las leyes y/o reformas. Los esfuerzos de los grupos parlamentarios minoritarios en desacuerdo quedarían nulos, siendo inútil unirse para crear ese contrapeso necesario para superar el poder del grupo parlamentario mayoritario. En consecuencia, la dinámica legislativa se centraría en lo que la mayoría quisiera, olvidando el diálogo, la discusión y las negociaciones con las minorías. Esto sí causaría una verdadera sobrerrepresentación en cámara.

Fue por eso que, a pesar de que el PAN hoy en día es mayoría en el Senado, no fue capaz de aprobar Leyes como la Ley Televisa, puesto que su mayoría no fue suficiente contra las minorías que se opusieron a dicha ley, que óptimamente unidas contaron 78 votos contra los 50 del PAN.

¿Ahora podemos comprender más la naturaleza de los plurinominales y el porqué de su importancia?

Sin embargo, no queremos criticar sino proponer una solución al malestar social. Si lo que pide la sociedad es eliminar diputados, podría ser bien eliminar diputados por ambos principios. Digamos la cuarta parte de los 300 de mayoría relativa y la cuarta parte de los 200 de representación proporcional. Haciendo cuentas serían 75 diputados de MR y 50 diputados de RP sumando en total 125 diputados menos. Ahí está una posible alternativa a la demanda planteada.

Sin embargo, hay que aclarar que el sistema actual ha sido fríamente calculado; fue importado del modelo alemán que ha funcionado bastante bien a la fecha. El problema de representación no está precisamente en el número de diputados que hay en la cámara, sino en la falta de candados legales a los partidos y a la participación ciudadana para involucrarse en la toma de decisiones.

Por Octavio Mayén

@Octavius_mr

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