Aquí, en donde vivimos

Si pudiéramos contemplar el Valle de Anahuac hace 22 mil años veríamos la cuenta del lago Chalco-Texcoco en todo su esplendor. El período glacial aun no termina. Los glaciares cubren la mayor parte de Norteamérica pero aquí el clima es húmedo y cálido. Los montes aledaños están cubiertos de arboles. En las sierras de “Guadalupe” y el “Ajusco” se apiñan gran variedad de pinos y otras coníferas. En los cerros cercanos de “El Chiquigüite”, “El Elefante”, “El Cofre” y “Tepeyac”. Arboles de hojas acorazonadas crecen junto  a “ojos de agua” que sostienen la vida. El volcán “Xitle” lanza ocasionales fumarolas que no enturbian la transparencia del aire. Enmarcado este espacio imponentes El Popocatepetl y el Ixtlacihuatl reinan con sus cúspides nevadas. Pájaros de múltiples colores llenan el aire con sus cantos.

En el temprano amanecer manadas de mamuts “emperadores”; bestias de cuatro metros de alto y colmillos de 2 metros se dirigen a beber y darse un baño de lodo. En el curso de la mañana rebaños de diferentes herbívoros llegan al abrevadero toman su turno y retirándose dan lugar a otros: mastodontes, camellos gigantes americanos, llamas salvajes, antílopes salgas, ciervos y venados de varios tipos. Armadillos del tamaño de un VW y perezosos gigantes de seis metros de alto. Al medio día varios tipos diferentes de caballos bajan nerviosos por el agua. Bandadas de aves lacustres parlotean y son cazadas por águilas reales. De los matorrales ribereños saltan por sus presas el “león gigante americano”, el “tigre dientes de sable”, el jaguar y el puma, ahuyentando al gran ciervo gigante de astas en forma de ramas.

El festín de la caza atrae a los carroñeros: coyotes, zopilotes y al gran cóndor gigante del tamaño de una avioneta. Lobos enormes acosan a los cazadores que abandonan su presa. Aquí reina el “oso gigante de cara corta” más grande que un grizzli. Por la tarde un ejército de bisontes desplaza a los demás animales. En la planicie las ardillas terrestres bajan a sus madrigueras cuando caza el guepardo americano a los agiles antílopes “berrendos”. Al caer la noche los rugidos del león gigante. El aullido del lobo terrible y el coyote hacen coro con el croar de cientos de miles de ranas y el canto de grillos y chicharras…

Hace 13 mil años el deshielo marca el fin de este paraíso terrenal resecando el clima. Hordas de cazadores humanos nómadas caminan en “fila india” buscando a las ultimas presas de la mega fauna. Al convertirse en sedentarios fundaran grandes urbes mesoamericanas. Luego los europeos dragan y secan casi todo el lago. Hacinamientos de pobreza, basura y smog verán reinar la violencia, los feminicidios la drogadicción al entrar el siglo XXI. Pero hoy de la miseria y la marginación nace un movimiento urbano popular que sueña con un aire claro, pero sobre todo, justicia y equidad para todos. ¡organízate! Construyamos el paraíso de igualdad que necesitan nuestros niños, nuestras familias y todos los trabajadores.

Por Rodolfo Montes

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s