Testimonio de la masacre en Noruega

Estoy despierto. No creo poder dormir mas. Estoy sentado en la sala de estar. Sintiendo dolor, enojo felicidad, Dios no se que. Son muchos sentimientos. Son muchos pensamientos. Estoy asustado. Reacciono al mas mínimo sonido. Quiero escribir acerca de lo que ocurrió en Utøya. Lo que mis ojos vieron, lo que sentí, lo que hice. Las palabras vienen directo de mi corazón, pero censurare muchos nombres por respeto de mis amigos.

Tuvimos una junta de crisis en el edificio principal después de la explosión en Oslo. Después de eso hubo reuniones separadas para miembros de Akershus y Oslo. Después de las reuniones muchos, muchos estaban dentro y alrededor del edificio principal. Nos tranquilizamos el uno al otro pensando que estábamos a salvo en una isla. Nadie supo que el infierno se desataría entre nosotros.

Yo estaba parado en el pasillo principal cuando el pánico se desato. Escuche disparos. Lo vi disparando. Todos comenzaron a correr. Mi primer pensamiento fue, “¿Porque la policía dispara contra nosotros? ¡¿Que demonios?!”. Corrí dentro de la pequeña sala de reuniones. La gente corría. Gritando. Yo estaba aterrado. Pude entrar en uno de los cuartos traseros de la construcción. Eramos muchos ahí dentro. Todos recostados en el piso. Escuchamos varios disparos. Me asusté más. Lloré. No entendía nada. Vi a mi mejor amigo a través de la ventana y me pregunte si debería ir allá para traerlo conmigo. No lo hice. Vi el miedo en sus ojos. Permanecimos recostados en el piso por unos minutos. Todos estuvimos de acuerdo que no lograríamos nada en caso de que el asesino viniera. Escuchamos varios disparos y decidimos saltar fuera por la ventana. El pánico se desató entre nosotros. Todos dentro del cuarto se apresuraron y trataron de salir por la ventana. Yo fui el ultimo y pensé: “Soy el ultimo en salir por la ventana, voy a morir. estoy seguro, pero tal vez esté bien, así sabré que los demás están bien.” Tire mi mochila al suelo. trate de bajar pero fallé, caí fuertemente con el lado izquierdo de mi cuerpo. Un chico me ayudo. Corrimos dentro del bosque. Mire a mi alrededor. “¿Esta aquí? ¿Me va a disparar a mi? ¿Lo veo?”. Una chica se rompió el tobillo, otra estaba seriamente lesionada. Trate de ayudar un poco antes de continuar hacia el agua. Trate de cubrirme  detrás de una especie de muro de ladrillos. Eramos muchos. Yo estaba rezando, rezando, rezando. Esperaba que Dios me viera. Llame a mi mamá, y le dije que no estaba seguro de volver a verla, pero que haría todo lo posible para que no fuera así. Le dije varias veces que la amaba. Escuche el miedo en su voz. Ella lloraba, me lastimó. 

Le envie un mensaje de texto a mi papá, diciendo que lo amaba. Envíe otro mensaje de texto a una persona que amo muchísimo. Envíe otro mensaje de texto a mi mejor amigo. No respondió. Escuchamos varios disparos. Nos juntamos. Hicimos todo lo posibles para mantenernos cálidos. Había muchos pensamientos. Estaba aterrado. Papá me llamó. Lloré, le dije que lo amaba. El me dijo que venía en camino junto a mi hermano por mi cuando regresara a tierra o que él entrara a la isla. Había muchos sentimientos. Habia muchos pensamientos. Resé todo lo que pude. Pasó algún tiempo. Los otros llamaron también a sus padres. Despues de un rato, todos comenzaron a enviar mensajes de texto con miedo que el asesino los fuera a escuchar. Pensé en mi hermana quien esta de viaje. ¿Como debería de contarle como fue? ¿que me ha pasado?. Actualize en Twitter y Facebook lo que estaba pasando y que estaba a “salvo”. Escribí que estaba esperando a la policía. Gente comenzó a entrar en el agua, comenzó a nadar. Yo permanecí ahí recostado. Decidí que si él venia, fingiria estar muerto. No correría o nadaría. No puedo describir el miedo, Todos los pensamientos, lo que estaba sintiendo.

Un hombre vino, “soy de la policía”. Yo permanecí recostado. Alguien detrás grito que  tendría que probarlo. No recuerdo exactamente que pasó pero el asesino comenzó  a disparar. Él recargó. Disparó más. Le disparó aquellos alrededor de mi. Yo permanecí recostado. Pensé: “Se acabó, él está aquí, él me tomará, voy a morir”. La gente gritaba. Escuché que a otros les disparaban. Otros saltaban dentro del agua. Yo permanecí recostado ahí con mi teléfono en mi mano. Estaba recostado encima de las piernas de una chica. Otros dos estaban recostados en mi pierna. Permanecí ahí. Llegaron mensajes de texto. El teléfono sonó varias veces, Permanecí recostado. Fingí estar muerto. Estaba en completo silencio. Lentamente moví mi cabeza para ver si podía ver a alguien vivo. Vi cuerpos muertos. Vi sangre. Miedo. Decidí levantarme. Estaba recostado en un cuerpo muerto. Dos cuerpos muertos estaban recostados sobre mi. Tengo un ángel guardián. No sabía si él volvería. No me atreví a checar quien me había llamado y enviado mensajes. Me apresuré al agua. Me quité el sweater. Era grande. Pensé que sería difícil nadar con el puesto. Me pregunte si debería llevar conmigo el teléfono o dejarlo. Lo puse en mi bolsa trasera y salté al agua. Vi algunos otros en el agua. Habían nadado un buen trecho. Vi que algunos se habían reunido en torno a un bote de goma o algo así. Hubo muchos que fueron recogidos los que nadaban por allí. Yo nade, nade, nade hacia el barco. Grité. Lloré. Me dio frío. Pensé que ahora me ahogaría. Fui mas duro, y duro. Se me cansaron lo brazos. decidí voltear y seguir solo con mis piernas. Me hundí, comencé a nadar con normalidad. Por un momento pensé que el bote se movía. Grité. Rogué que esperaran por mi. Debí de haber visto cosas. En todo caso nade unos 100 metros hasta alcanzarlos. Hablamos un poco. Nos dijimos los nombres, de donde veníamos. Cuando los botes pasaron lloramos por ayuda. pero primero levantaron aquellos que solo nadaban. Un hombre en un bote vino hacia nosotros. tiró hacia nosotros varios chalecos salvavidas. Tome uno, me lo puse. Me sostuve en el pequeño bote por un largo rato hasta que el mismo hombre vino y nos subió. Todos subimos. Él comenzó a manejar hasta tierra. Despues de un rato el pequeño bote comenzó a llenarse con agua. Hice todo lo que pude para sacarla. Use una cubeta. Me cansé. Una chica en el bote se bajó. Nosotros llegamos  a tierra. Las lagrimas me presionaban. Lloré un poco más. Una señora me abrazó. Eso estuvo muy bien. Yo lloraba en voz alta. Lloré. Un hombre me presto su teléfono. Llamé  a mi papá: “Estoy vivo, lo logré, ahora estoy a salvo”. Colgué. Lloré más. Gente totalmente desconocida, nos metió en sus autos y nos llevaron al hotel Sundvollen. Corrí dentro para ver si veía a mi mejor amigo. No lo vi por ningún lado. Vi a un amigo. Yo lloraba fuertemente. Nos abrazamos por un largo rato. Estuvo bien. Camine por ahí buscando amigos. Mi corazón latía. Llore más. Me registre con la policía, busque en todas las listas. No sabía si mi mejor amigo estaba vivo. No encontraba su nombre por ningún lado. Estaba asustado. Obtuve un edredón. Me quité los calcetines mojados. Estaba medio desnudo. Obtuve una chaqueta. Trate de reponerme un poco. Contacte a mis padres otra vez. Papá y mi hermano mayor ya venían por mi. Tomé un poco de chocolate. Me senté. Pensé. Lloré. Vi mas amigos. Los abrace. Lloré. Pedí prestada una computadora. Actualice mi Facebook y Twitter que ahora estaba a salvo. Estuve en el hotel por varias horas hasta que mi familia llegó. Buscaba gente que conociera. Hable con un sacerdote. Le conté todo lo que había visto. Fue una buena conversación. Un hombre de la Cruz Roja vio todas mis lesiones. Las limpió. El tiempo pasó. Yo estuve con algunos de mis amigos. Todos hablaban de lo mismo. Como habían sobrevivido. Que es lo que había pasado. Les pregunte a varios si habían visto a mi mejor amigo. Ninguno lo había visto. Me asusté. Pensé que había sido mi culpa pues no había podido mantenernos juntos. Un amigo obtuvo una tarjeta llave para un cuarto en el hotel. Nos sentamos ahí dentro mirando las noticias. Había enojo, dolor, tantos sentimientos. Papá llamó, ellos habían llegado. Tomé el elevador, corrí hacia ellos, nos abrazamos por un largo rato. Llore en voz alta. Mi hermano también lloró. Fue un buen momento. Vi un chico que se parecía a mi mejor amigo. Grite su nombre. Él volteó. Era él. Nos abrazamos por un largo rato. Los dos lloramos, nos preguntamos como lo habíamos manejado. Después de un rato, salimos y nos dirigimos a casa. Algunos otros se nos unieron en el carro. Mi mejor amigo vino a casa conmigo. Varios se reunieron en mi hogar. no se querían ir sin antes saber que yo estaba bien. Hablamos un rato. Hablé un poco con mi mamá y familia. Le llamé a mi mejor amiga, fue una buena conversación. Ella me dijo: “No estaba segura so tendría alguna vez esta llamada”. Tenía que llorar. Hablamos un poco. Después fui a dormir. Eran las tres. Mi mamá se negó a dejarme dormir solo, así que nos quedamos juntos. 

Han pasado unas pocas horas desde que todo esto pasó. Sigo en shock. He visto los cuerpos muertos de mis amigos. Varios de mis amigos se salvaron. Estoy contento que se nadar. Estoy contento que estoy vivo. Son muchos sentimientos, muchos pensamientos. Estoy pensando en todos los allegados. En todos aquellos a quienes perdí. Acerca del infierno que es y que fue en la isla. La aventura más hermosa de verano se convirtió en la peor pesadilla de Noruega.

Este fué el testimonio de Prableen Kaur, sobreviviente de los ataques perpetrados por un radical cristiano en la isla de Utøya, Noruega; dejando como resultado el asesinato de más de 90 personas. Pueden leer el testimonio original aquí o traducido al inglés aquí.

Traducido al español por Hugo Servín

@hugo_servin


		

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