Desesperanza Aprehendida :(

El día 5 de Junio del presente año, Jorge Ramos, destacado periodista “mexicano” radicado en Estados Unidos (ya saben, para la comunidad hispana), publica una columna de opinión para el diario Reforma de circulación nacional. El titulo de la columna es “¿Y los indignados de México?” haciendo una obvia referencia a los movimientos sociales en  España: “Los Indignados”, que desde hace ya algunas semanas vienen levantando polémica por la característica de tener entre sus filas a muy jóvenes simpatizantes, exigiendo al gobierno de Zapatero, renovación del sistema político y más oportunidades de empleo. Jorge Ramos, quien ha ganado fama por sus controversiales entrevistas a figuras politicas mexicanas, pregunta el día de hoy en su publicación “¿dónde están los indignados en México? ¿Dónde están esos jóvenes mexicanos dispuestos a plantarse en el Zócalo y en todas las plazas del país hasta que las cosas cambien?”. Si revisamos la historia reciente de nuestra sociedad, podemos encontrar que los movimientos sociales se dan en cada esquina, literalmente, ahí les van: comenzando por el ya clásico EZLN, la desprestigiada APPO, No + sangre, los padres de los niños ABC, el SME, Hasta la madre de Javier Sicilia, el movimiento por la… una infinidad de movimientos que, cada uno con sus intereses en particular, comparten un motivo en común: la inconformidad con el gobierno.

Los jóvenes mexicanos podrían contestar, “pus es que yo no soy campesino”, “pus ya se quemó la guardería, ya que le vamos a hacer”, “mejor que se pongan a chambiar y no hagan trafico”. La pregunta sería ¿Que es lo que mantiene a la juventud y parte de la sociedad sin quejarse? Los motivos sobran, ¿Apoco sales a la calle y te ofrecen empleo? ¿Apoco sales a la calle y te sientes como en Suiza? ¿Apoco sales a las calles con tus Rolex y tu Chihuahua? ¡Pues No verdad! ya ni por exigir eso, como Ramos lo menciona, ahora se pide lo más básico: que no nos maten.

Obviamente México padece de diversos factores que mantienen pasivos a la población más vulnerable (jovenes, no se hagan imbeciles), como los medios de comunicación, que intervienen presentando una realidad juvenil alejada de la vida política, con entretenimiento que no inmiscuye de ninguna forma al “chavo” con situaciones como el desempleo, la inseguridad, la falta de educación, ¡NO!; Mejor le presentan una realidad donde se preocupe por su pequeña y diminuta vida pues, al fin y al cabo, “haga lo que haga: nada va a cambiar”. Esta última frase la he escuchado repetidas veces entre la población juvenil (pus yo también estoy chavo, hahaha), cuando se platica sobre corrientes políticas. Lo que trato de describir es la “desesperanza aprehendida”: aquel experimento del psicoanálisis en el que se deposita un roedor (los jóvenes) en el fondo de un recipiente destapado, la única forma de salir es por encima, el ratoncillo intenta luchar (por ej. el movimiento estudiantil del 68, del 71 o del 99) pero las resbaladizas paredes no le permiten escalar mucho (la represión) hasta que el pequeño roedor entiende (o en nuestro caso, los medios nos hacen entender) que “haga lo que haga” jamas podrá salir y decide hacer del recipiente su realidad y modo de vida hasta su muerte. ¿Si me agarran la pichada?.

Este comentario es solo una teoría, pues dicen por ahí que la mejor solución al problema es entendiendo lo que está sucediendo, ya cada quien sabrá porque le da “güeva” inmiscuirse en la política y mientras eso siga así, nada va cambiar.

Por Hugo Servín

@hugo_servin

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Archivado bajo Estados, Política, Sociales

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